viernes, 26 de agosto de 2016

¡¡TENGO MIEDO!!

Tengo miedo.... De vivir una aceptación, de convertirme en la idea de otro y perder quien debería ser... Tengo miedo de no conocer a un desconocido en un desconocido lugar a una desconocida hora... Tengo miedo de no aprender otro idioma... Tengo miedo que las canas lleguen y no llenas de experiencias sino llenas de lo que pudo ser y no de lo que fue... Tengo miedo de no vivir.... Tengo miedo de estar tan encerrado en una realidad que realmente haya olvidado cual es la realidad... Tengo miedo de estar en una verdad que es una mentira.... Tengo miedo que mis mentiras sean verdades y que mis verdades sean mentiras.... Tengo miedo que el miedo sea la puerta que esta entre yo y mi verdadero yo.... No quiero tener miedo... ¿Pero como dejo de tener miedo?


No dejes que el miedo te quite los días de sol, los días de reír, los días de soñar, es tiempo que entiendas que el miedo solo quiere robarte tu libertad. ¿Cómo vences tus miedos? ATRÉVETE, hazlo aunque no sepas, aunque vayas a fracasar, el miedo desaparece cuando te atreves.... El valiente siente miedo, pero va por encima de él....


Levántate y no dejes que miedo te robe tus mejores aventuras.... 

jueves, 11 de agosto de 2016

¡Que bochinche!…. ¿Te enteraste?




Una de las cosas más fáciles en esta vida es destruir y matar, es tirar por el piso a alguien, eso cualquiera lo hace. Pero levantar, traer misericordia y amor es bien difícil. La gente le fascina enterarse del comentario ajeno, de la vida ajena, y si alguien cayó más todavía, para pisotearlo y acabar de matarlo. Quiero recordarte que cuando te traigan algo de alguien, tu deber debe ser no contaminarte con el veneno que quieren sembrar en ti, pero si ya permitiste que te hablaran, pues recuerda que toda historia tiene DOS CARAS, toda moneda tiene dos lados.

Siempre queremos escuchar pero, ¿para que escuchamos? ¿Para juzgar y señalar como todos los demás? Uno de los errores más grandes, tristes e injustos es cuando dejamos que el bochinche nos cambie. El Salmo uno dice: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejos de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en sillas de encarecedores se ha sentado”. La gente olvida que ser hijo del rey es no contaminarse con mentiras y difamaciones de otros, porque eso en nada edifica. Pero si ya escuchaste una versión, ten la amabilidad de escuchar la otra versión. Porque es bien fácil siempre escuchar lo que dice una persona de otra, pero, ¿ya fuiste lo suficientemente justo para escuchar a la otra persona? Ahí está la clave, todo tiene dos versiones. Y al final, si decimos amar es para traer vida y levantamiento.

Pero el Salmo uno nos reta porque nos dice que no andemos en caminos de malos. Tenemos que tener cuidado con quien andamos, con quien hablamos y que alianzas tenemos en nuestras vidas. Dice la palabra que las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres, o sea, confirmación del salmo uno que te dice que eres bienaventurado cuando no andas en camino de malos. Cuando dice que te has sentado en silla de escarnecedores es cuando alguien te habla mal de cierta persona y tú comienzas a ver la persona diferente y comienzas a ver a esa persona como te está diciendo el murmurador. Cuando esa persona te dice, “ay no voy más a la iglesia por esto y por esto” y comienza a faltar también cuando a ti no te han hecho nada, te sentaste en silla de encarecedor. Es triste que la gente borre amigos de Facebook, trate distante a otros, por comentarios que ni saben si son ciertos. Pues lamento decirte que NO ERES BIENAVENTURADO.

Creo que es tiempo, que lo mismo que exigimos que nos den y que nos traten, así tratemos y demos lo mejor a los demás… Imagina que Dios te trate como tu tratas a tus enemigos… Piénsalo…. Ya es tiempo de parar los bochinches y comentarios en las iglesias, trabajos, hogares, eso destruye y trae muerte…. Todo tiene dos versiones y es tiempo de separar el panismo de lo que es correcto, si quieres algo nuevo, ten en tu vida gente que te lleve a la bendición y no que te lleve a sentarte en sillas de escarnecedores. ¿Te enteraste? Pues sí, Dios quiere cerrar tus oídos para que solo lo escuches a él, cerrar tus ojos para que solo lo veas a él y tu boca, que la uses solo para adorarlo a él…

lunes, 8 de agosto de 2016

En lo poco...




Unas de las cosas que todo ser humano desea y anhela es alcanzar el éxito, la fama y grandes cosas. Muchas veces ser reconocido es lo que muchos inconscientemente desean y no lo saben. Todos quieren marcar la historia, todos quieren provocar cambios todos quieren hacer grandes cosas pero se olvidan de lo más importante.... Y es que no llega nada grande hasta que eres fiel y sabes manejar lo pequeño.

Hemos escuchado grandes historias de hombres ilustres que hicieron cambios, marcaron revoluciones, pero en lo pequeño primero. Y te preguntarás, ¿por qué lo pequeño? Sencillo, porque nadie que no es fiel en lo pequeño, lo será en lo grande. Nadie que no sabe manejar y ser comprometido en lo pequeño, tendrá algo grande. La palabra deambulantes, uno de sus muchos significados etimológicos es "aquel que no se compromete", por eso termina con muchos sueños pero no cumplidos.

Moisés, antes de ser el gran libertador, fue fiel al cuidado de ovejas en su casa con Jetro. Josué, antes de ser el gran conquistador, le fue fiel a Moisés. David a las ovejas de su padre. El mismo hijo de Dios, al Padre, en lo poco de un pesebre. Y podemos seguir con muchas más historias. No podemos olvidar que las grandes revoluciones comienzan en casa, en lo poco siendo fiel a tu casa (iglesia), tú pastor, jefe inmediato, amigos... ¿Cómo quieres algo grande, como quieres ser jefe, si ni siquiera eres un buen empleado? ¿Cómo quieres ser pastor, si no eres una buena oveja?

Unas de las cosas más emocionante de la Biblia, es que Dios promociona a los suyos. Mientras otros tienen ganas de fama y ellos mismos se abren puertas por sus fuerzas, a Job el mismo Dios lo promocionó ante Satanás... Dios pone en público a los que son fiel en lo poco.... He escuchado historias de grandes ministros de Dios, como fueron fiel en sus iglesias, en ministerios pequeños, y a esos Dios los pone en mucho, porque fueron fiel en lo poco.

¿Quieres algo grande? ¿Sientes que cargas algo poderoso? ¿Sientes que mereces más? Recuerda, sigue trabajando y sembrando y siendo fiel EN LO POCO....

En lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré.... Mateo 25:23

jueves, 4 de agosto de 2016

Tu voluntad

Todos en esta vida, como creyentes, hemos participado de alguna actividad, algún puesto en nuestras iglesias, desde pastores, consejeros, misioneros, evangelistas, pastores de jóvenes, diáconos, etc. Cualquiera sea el puesto, es un lugar de privilegio y bendición. Tenemos que entender que Dios fue el que nos llamó, no el hombre. A veces, en el camino nos vamos a enfrentar a problemas, situaciones y dificultades y tenemos que entender que el que llama a trabajar en la obra, no es el pastor, no es el líder, es Dios mismo. Dios mismo nos hace una invitación, como se la hizo a los discípulos. Como le dijo a Pedro: ¿me quieres seguir, quieres trabajar para mí? Ven, te haré pescador de hombre. Y Pedro dejó todo y siguió al maestro, siguió trabajando para él.

A veces empezamos el año con mucho ímpetu, con mucha fuerza, y creemos que a principio del año, o cuando comenzamos en nuestro cargo, todo será color de rosa y creemos que todo va a salir bien y todos estarán para nosotros. Pero no, en muchas ocasiones ser líder y trabajar para Cristo, significa fracaso, significa que nos darán la espalda, que llegarán momentos de tristeza, que nos van a traicionar, que gente que dijo que estaría para ti, al final no lo estará. Eso es lo que significa trabajar para el Señor. Aquí entramos al titulo de este escrito: “Tu voluntad”.

En una ocasión Jesús dijo: Padre, si es posible, pasa de mí esta copa. El sabía que el trabajo era difícil. Llego el momento que quiso renunciar, pero dijo, más no se haga mi voluntad, sino tu voluntad. Ahora quiero que te preguntes, tu como líder, tu que estás trabajando, que te pusieron a cargo de alguna actividad o puesto, que fue Dios el que te llamo, cuando estas triste, ¿qué haces?, ¿renuncias?, ¿dices “ya no puedo mas”, “lo voy a dejar todo”? A veces dejamos y permitimos que nuestra voluntad sea más grande que la voluntad de Dios. Cuando tu has necesitado de Dios, el te ha dicho que va a estar ahí, el no ha dejado su trabajo a mitad.

Muchos de nosotros cuando nos cansamos, entregamos cargos, dejamos las cosas a mitad, nos vamos sin decirle nada a nadie. Te pregunto: ¿Dios te abandona de esa forma? NO. Sencillamente tenemos que entender que cuando estamos trabajando como creyentes, como cristianos, en una labor donde Dios nos ha establecido, nuestra voluntad debe menguar para que solamente sea la voluntad del Padre. En vez de estar diciendo, no puedo mas, voy a renunciar, debes callar por un momento tu voluntad y dejar que sea la voluntad del Padre la que hable. Cuando estas seguro de quien te llamó, no entregas, no abandonas, no renuncias, a aquello que el Padre cuenta contigo.

Como líder, como ministro, es tiempo que digas, Señor, no será mi voluntad. Aunque el panorama este gris, siempre será tu voluntad.


martes, 28 de junio de 2016

10 cosas que hacemos mejor en el trabajo que en la iglesia...



Gracias a todos nuestros lectores por cada comentario de bendición y cada crítica constructiva. Cada vez que escribo un escrito es para crear en nosotros la reflexión y el pensamiento individual. Muchos de nuestros escritos son pensamientos que llegan, o dudas que en algún momento alguien nos presentó. Quería dejarles saber nuevamente que gracias por su apoyo y por ser los mejores lectores que hay. Un abrazo…


En esta ocasión quiero trabajar un aspecto práctico y que todos lo hemos vivido y que debe ser de reflexión para cada uno de nosotros. Creo que todos hemos dicho o escuchado en algún momento… “estoy cansado, no puedo ir a la iglesia”, “tengo dolor de cabeza y no podré ir hoy”, “no tengo transportación”, “en la iglesia hay cosas que no me gustan”, “en la iglesia esto y lo otro”…

Hoy solo quiero que nos miremos y veamos nuestro “yo” en el trabajo vs. la iglesia.


Trabajo
Iglesia
Aunque estamos enfermos vamos al trabajo, y si faltamos le explicamos por qué al jefe.
Si estamos enfermos faltamos, cuando nos jactamos que la iglesia es un hospital, y si vamos a faltar, no le decimos nada al pastor cuando debemos dejarle saber, cómo dice la Palabra, porque ellos velan por nuestras almas y rendirán cuenta.
Al trabajo no llegamos tarde.
A la iglesia llegamos tarde. En la semana algunos podrán tener sus excusas justificables por el horario del trabajo. Pero el domingo, el día del señor, donde la mayoría no trabaja, como quiera llegan tarde. En ocasiones casi al momento de la predica. Están también los que los domingos se levantan temprano para visitar playas o piscinas, pero para la iglesia no pueden levantarse.
En el trabajo damos lo mejor y hasta empleados del mes somos.
En la iglesia no damos lo mejor y nos justificamos diciendo: “Dios me entiende”. (Quisiera verlos diciéndole a su jefe que los entienda.)
Al trabajo llegamos aunque sea en guagua pública o buscamos la forma que sea.
A la iglesia sencillamente decimos: “es que no quiero molestar a nadie”.
Si en el trabajo mi jefe no me gusta o la gente es hipócrita me quedo trabajando.
En la iglesia si el pastor no me gusta o los hermanos son hipócritas, me voy a otra iglesia, o sencillamente cometo el peor error que puede hacer un creyente, dejar de congregarse.
Podemos estar extremadamente cansados y aun así vamos a trabajar y respetamos las normas en el trabajo.
Si estamos cansados, no vamos a la iglesia y cuestionamos todo.
El trabajo es sagrado y nadie puede tomar ese tiempo, es entendible que alguien no comparta con su familia porque está trabajando, hasta para graduaciones y actividades…
Pero si alguien no comparte con su familia por estar en la iglesia se desata el Armagedón y decimos.. “como es posible que no comparta con su familia por estar en la iglesia”…pero ¿por qué no faltan al trabajo para estar con la familia?...
En el trabajo hacen Summer’s club y Christmas’ club y cuotas para cosas sin sentido…
Pero en la iglesia no pueden diezmar ni ofrendar.
En el trabajo aceptamos críticas constructivas de nuestros jefes y las implementamos en busca de un aumento salarial…
En la iglesia, si el pastor nos hace un acercamiento acerca de nuestra conducta, nos ofendemos y lo tomamos personal (cuando el mejoramiento no es para una recompensa monetaria sino celestial).
En el trabajo se concentran y sueltan todo.
En la iglesia tienen prisa cuando solo van tres veces a la semana, en total de 8 a 10 horas vs 40 de trabajo.

Hoy sencillamente quiero que abramos los ojos… la Biblia dice que el hombre de doble ánimo es inconstante en TODOS sus caminos. No puedes ser el mejor en el trabajo y en otras cosas no. Eres lo que eres en cualquier lugar… paremos de justificarnos… y meditemos. Creo que es tiempo de hacer como dice la Biblia, buscar lo de arriba, dar lo mejor al que me dio lo mejor, y que el mundo vea con nuestras acciones que nuestro tesoro no está aquí en la tierra sino en el cielo.