miércoles, 20 de diciembre de 2017

Lo que quería decirte, hijo/a (grito de auxilio de un pastor)




Quería decirte que me canso, que muchas veces solo necesito que me recuerden que están ahí. Que a veces voy camino a la iglesia y no quisiera llegar, pero el llamado me empuja. Decirte que me miras y vas donde mi a quejarte y estoy peor que tú. Decirte que el día que me llamaste para excusarte porque te sentías mal y decidiste quedarte en tu casa, yo estaba en el hospital, igual o peor que tú, y aun así llegue a hacer lo que tengo que hacer, pero oré por ti.

Quería decirte que me cansa las mil veces que me hablas de tus derechos y como la gente atenta hacia ti, o yo mismo, pero nunca me hablas de tus responsabilidades, de cómo no te interesa cumplirlas. Decirte que me duele las mil veces que me has dicho te amo y que meterás mano, y nunca lo veo, pero sigo aquí. Las veces que me has dicho: “pastor, quiero meter mano”, pero odias la corrección. Las veces que no me dejas hacer mi trabajo como pastor porque crees en todos, menos en mí. Confías en todos, menos en mí, porque te diré lo que necesitas escuchar, no lo que quieres escuchar. Decirte que siempre buscas una falla o defecto en mí para criticar, pero no valoras mis virtudes, aun cuando solo resaltó tus virtudes.

Quería decirte que todos los días mi familia siente mi ausencia porque quiero amarte y bendecirte. Decirte que no es nada fácil ser pastor, esposo, padre, hijo, etc. y cumplir las demandas de todos. Al final del día me criticas como quiera. Si estoy mucho con mi familia, dirás que descuido la obra, si estoy mucho en la obra, dirás que descuido a mi familia. Si predico todo el tiempo, dirás que me quiero quedar con todo. Si traigo predicadores, dirás que no hago mi trabajo. Si Dios me abre puertas, dirás que lo que me gusta es la farándula y que me he contaminado. Si nadie me conoce, dirás que tienes un pastor “out”, al final de día, me criticas.

Quisiera decirte que muchas veces sabía lo mal que hablabas de mí, y aun así te abrazaba, te bendecía, porque te amo. Que muchas veces sabía que tratabas de contaminar a otras ovejas haciendo grupos, y aun así creía en ti, como Jesús en Judas.

Quisiera decirte que muchas veces solo necesitaba que estuvieras ahí, no que fueras perfecto, yo estoy muy lejos de serlo, solo que estuvieras dispuesto y disponible.

Que me quedaba callado las veces que te atreviste a decir “el pastor solo manda”, “él no hace nada” pero ignorabas que oro por ti día y noche, preparo cada sermón dominical, cada estudio, cada conferencia, llevo las carga de una iglesia, cargo la preocupación financiera de la iglesia, soy al que llamas cuando ya no puedes más, el que abre la iglesia y comienza a limpiarla mientras tú llegas tarde al culto, y el último que se va, escuchando problemas, mientras tu duermes feliz, y te atreves a decir: “el pastor no hace nada”, pero te escucho y solo sonrío.

Quisiera decirte que soy tan imperfecto como tú. Que soy humano, que peco. Mi trabajo es levantarte, pero mi pecado es motivo de escándalo y burla. Quiero decirte que extraño lo que es ser pastoreado, lo que es que alguien me corrija y me diga tenemos que mejorar esto y lo otro, pero estoy aquí para ayudarte.

Quisiera decirte que quisiera quedarme en mi casa, pero el llamado es más fuerte. Que quisiera irme a Disney, pero el llamado es más fuerte. Que quisiera tantas cosas, pero a todas renuncié por amor. Amo cada segundo de mi pastorado, pero a veces hay cosas que quisiera decirte.

Quisiera decirte.....

jueves, 2 de noviembre de 2017

Una iglesia

En este tiempo que vive nuestro país, de resistencia y construcción, he visto algo único y poderoso. Jesús dijo: "Padre que ellos sean uno, como tu y yo somos uno."

La verdad es que muchas veces juzgamos más que amar, señalamos más que levantar, herimos más que sanar, es triste pero es la verdad, pero en este tiempo he visto como nos hemos convertido en UNO. 

Cuando han necesitado ayuda, poco importa que concilio es, que denominación es, es más, poco importa su teología, sencillamente nos quitamos esas vendas y usamos la correcta, el amor. Que trae unidad, paz, compresión, sensibilidad, equidad y pasión. 

Estaba en una actividad llevando comida y comencé hablar con un padre católico que se unió, y la gente preguntaba que de qué iglesia éramos, y ambos nos miramos y dijimos, es Jesús a través de nosotros. Es la contestación correcta, ninguno estaba pendiente de quién había de llevarse el crédito, porque somos UNA IGLESIA. Me gusta saber que hoy estamos viviendo el amor a tal forma que he visto como estamos más pendiente a levantar que a criticar, que ya el pecado de nuestro prójimo no nos aleja porque recordamos que somos igual que el y que Jesús nos limpió. Que ya no estamos con tanta reglas que dividen en vez de unir. Que salimos de las cuatro paredes y nos enfocamos en lo correcto, SER IGLESIA. 

Quiero que podamos seguir siendo UNA IGLESIA, que mis defectos los cubran con sus virtudes y mis virtudes cubran sus defectos, que cuando nos vean, no vean más una DIVERSIDAD DE NOMBRES Y REGLAS, sino LA UNIÓN DE PERSONAS LAVADAS POR LA SANGRE DE CRISTO. 

El enemigo siempre tratará de dividir, pero en Dios seguiremos siendo UNA IGLESIA.

viernes, 13 de octubre de 2017

Casi me rendía...

 Luego de la tormenta casi me rendía, hasta que recordé que no estoy solo, que el cielo me invita a sonreír, por la sencilla razón de estar. Casi me rendía hasta que recordé que todavía respiro. Casi me rendía hasta que recordé que una generación depende de que me levante por ellos. Casi me rendía porque me quede sin trabajo, hasta que recordé que mis manos son suficiente para producir infinitas posibilidades. Casi me rendía cuando el silencio arropó mi alrededor pero recordé que mi voz podía cantar y mis manos y pies bailar. Casi me rendía cuando vi mi techo desaparecer pero recordé que otros tienen techo y no un hogar (familia) y darían lo que fuera por cambiar el “techo” por un “hogar”. Casi me rendía cuando acabó la gasolina, pero recordé la felicidad que tenía de niño en correr bicicleta. Casi me rendía cuando vi a mi hija desear comodidad, pero recordé la grandeza de la humildad. Casi me rendía cuando me di cuenta que ya no podía más y recordé que cuando no puedo más, entonces aprendo a abandonarme en los brazos del Padre. Casi me rendía cuando vi mis hermanos llorar por la pérdida, pero recordé que soy bienaventurado cuando me levanto a bendecirlos. Casi me rendía cuando me dijeron que la energía eléctrica no vendrá en mucho tiempo, pero recordé los libros sin terminar, los juegos sin jugar, los planes sin acabar, las noches sin contemplar, los proyectos enterrados, el instrumento sin afinar, las tennis sin usar..

Casi me rendía...

PERO RECORDÉ...

martes, 11 de julio de 2017

¡Trátame como a un inconverso!



Se define como inconverso alguien que todavía no ha depositado su fe en Jesucristo como Señor y Salvador de su vida y, en consecuencia, no vive una vida cristiana. Muchos conocemos a alguien así, y yo realmente aplaudo como nuestras iglesias, y nosotros como "cristianos", ayudamos y amamos a ese inconverso.  Yo deseo ser tratado como un INCONVERSO toda mi vida. Se estarán preguntando ¿por qué? Aquí va mi respuesta...

Yo lamento ver cómo al inconverso lo recibimos con brazos abiertos y a nuestro hermano que está al lado de nosotros todos los días lo ignoramos. Triste ver cómo al inconverso se le saluda y se le procura y al hermano que tenemos al lado no lo hacemos. Cómo al inconverso INDEPENDIENTEMENTE como esté, en pecado, mal vestido, etc. etc., le décimos NO IMPORTA, te amamos etc. etc., pero a nuestro hermano, a la que peca o falla lo condenamos y lo sacamos de la iglesia. YO NO ENTIENDO nuestra doble moral, cómo podemos dar misericordia a un inconverso y a un hermano de la milicia, juicio y condena... Señores, ¿qué es eso? Como es posible que a un inconverso PERSISTO e INSISTO hasta que dé el paso de fe, pero con mi hermano que está luchando con un pecado NO INSISTO Y PERSISTO en AMOR para ayudarle. Por eso QUIERO QUE ME TRATES COMO A UN INCONVERSO.

Muchas personas me escriben contándome situaciones en sus iglesias y porque la gente se les va, es que dejaron de tratar a su hermano COMO A UN INCONVERSO... Nuestra vida es AMAR INCONDICIONALMENTE como lo hizo Jesús, esa es la clave, AMAR. No se trata de comenzar amando, es de terminar amando, de persistir, de permanecer en el amor por encima de las diferencias.


Si me vas a dar de tu amor y comprensión, por favor: ¡TRÁTAME COMO A UN INCONVERSO!