Recientemente me enteré de un pastor en Chicago que tomó la triste decisión de acabar con su vida. Sumando a esa noticia, ver cómo muchos líderes renuncian, cansados del trabajo y agotados por la carga. Pero quiero hablar de un problema escondido y que nadie habla, muchos entendemos y comprendemos la carga y la tristeza que puede llevar un líder o cualquier persona en particular, pero pregunto, ¿buscaste ayuda? ¿hablaste con alguien?
Nuestro orgullo no nos deja crecer, no nos deja ventilar, no nos deja madurar, no nos deja ser mejores. ¿Por qué hablo de una falsa fe? Porque yo soy el primero que creo que DIOS ES PRIMERO y muero con eso, PERO la FE SIN OBRA ES MUERTA. La gente dice; "no necesito un psicólogo, no necesito un consejero, no necesito un pastor" y ahí es donde su fe es falsa. La razón es cuando estás sumergido en ese abismo, tu fe se ahoga y ese consejo te ayuda a levantar la fe. Decimos solo necesito a Dios pero, ¿que hacemos con el versículo que nos enseña que "MEJOR SON DOS QUE UNO"? No justifiquemos nuestro orgullo con nuestra falsa fe diciendo que "Dios conoce, Dios sabe", por eso Pablo se desahogaba con un Timoteo, con un Lucas, un David con Jonatán, y pudiese seguir. No le echemos la culpa a Dios de nuestra ansiedad, de nuestra depresión y nuestro problema. La contestación la puse en manos de tu pastor, de tu amigo, consejero, profesional de la salud etc.
Acompañemos nuestra fe con acciones. Que podamos ser humanos y fuertes. Ser fuertes y tener la CAPACIDAD Y FORTALEZA de decir: "NECESITO AYUDA", ESO ES FUERZA, no tratar de resolverlo solo. Que llegarán momentos que Dios lo hará, claro que sí, yo lo he vivido, pero en otros he tenido que decir AYÚDENME.
No dejes que tu orgullo y falsa fe detengan el milagro y el crecimiento que ya está escrito.
RECUERDA: Dios no me falló, fue mi orgullo y falsa fe.
