jueves, 2 de noviembre de 2017

Una iglesia

En este tiempo que vive nuestro país, de resistencia y construcción, he visto algo único y poderoso. Jesús dijo: "Padre que ellos sean uno, como tu y yo somos uno."

La verdad es que muchas veces juzgamos más que amar, señalamos más que levantar, herimos más que sanar, es triste pero es la verdad, pero en este tiempo he visto como nos hemos convertido en UNO. 

Cuando han necesitado ayuda, poco importa que concilio es, que denominación es, es más, poco importa su teología, sencillamente nos quitamos esas vendas y usamos la correcta, el amor. Que trae unidad, paz, compresión, sensibilidad, equidad y pasión. 

Estaba en una actividad llevando comida y comencé hablar con un padre católico que se unió, y la gente preguntaba que de qué iglesia éramos, y ambos nos miramos y dijimos, es Jesús a través de nosotros. Es la contestación correcta, ninguno estaba pendiente de quién había de llevarse el crédito, porque somos UNA IGLESIA. Me gusta saber que hoy estamos viviendo el amor a tal forma que he visto como estamos más pendiente a levantar que a criticar, que ya el pecado de nuestro prójimo no nos aleja porque recordamos que somos igual que el y que Jesús nos limpió. Que ya no estamos con tanta reglas que dividen en vez de unir. Que salimos de las cuatro paredes y nos enfocamos en lo correcto, SER IGLESIA. 

Quiero que podamos seguir siendo UNA IGLESIA, que mis defectos los cubran con sus virtudes y mis virtudes cubran sus defectos, que cuando nos vean, no vean más una DIVERSIDAD DE NOMBRES Y REGLAS, sino LA UNIÓN DE PERSONAS LAVADAS POR LA SANGRE DE CRISTO. 

El enemigo siempre tratará de dividir, pero en Dios seguiremos siendo UNA IGLESIA.