martes, 10 de diciembre de 2019

Hablemos de fanáticos…

En estos días estaba viendo un reporte donde el comisionado de la NBA está buscando nuevas estrategias ya que ESPN y TNT han tenido una baja en audiencia de un 22%. Mientras observaba eso recordaba que hace aproximadamente 12 años, cuando el comisionado era David Stern, él cambió las reglas de defensas en lo que es el “hand check” para promover que hubiera mayor ofensiva en la NBA. En la NBA los juegos promediaban entre 85 a 90 puntos por juego. Buscando que hubieran más puntos (más capacidad ofensiva), él cambió las reglas a beneficio de los fans. Lo curioso es que cada jugador cobra porque existe un fan. Si no existieran fans, los jugadores no pueden cobrar. 

Cada deporte se crea por una pasión donde a alguien le gustaba jugar aunque no le pagaran. En el camino comienza la gente a disfrutar el ver a otras personas. Llega un punto donde la razón principal se pierde porque le prometieron un dinero a ese jugador. Ahora el jugador depende de que ese fan llegue al juego. Si el fan no llega al juego, el jugador no cobra. Por lo tanto, el fan tiene el poder y la capacidad de amenazar al jugador. Si no ve lo que le gusta no va, por lo tanto el jugador no cobra. El jugador entonces deja de actuar con pasión e integridad por miedo a perder el fan que le exige al jugador lo que quiere ver. 

Habiendo dicho esto, me preocupa que la iglesia se convierta en un negocio donde queramos darle al que llega lo que quiere y lo veamos como un fan. Donde la persona que llega a nuestra iglesia diga “me gusta que sea a este ritmo”, “me gusta que se haga esto”, “me gusta que se haga lo otro”, y nosotros por miedo a perder la ofrenda, el diezmo o la asistencia de una persona le demos a la gente lo que ellos piden y olvidemos lo que realmente es la pasión, la entrega, el evangelio, el reino, lo que enseña la palabra. Esto me recordaba cuando los discípulos le decían al Maestro que la gente se estaba yendo y Jesús les contestó: “¿Y tú, te quieres ir con ellos?” 

Tenemos que cuidarnos de no actuar como los comisionados de la NBA, que por miedo a que el rating baje, ahora están buscando estrategias para que los fans no se vayan y así puedan pagarle a las estrellas de la NBA. Jugadores que no juegan porque les gusta el deporte, sino porque están cobrando. Hoy en día nuestros grupos de adoración están cobrando, nuestros músicos están cobrando para darle algo a la gente que le guste. Al final le damos todo menos la esencia, entrega y pasión. Me asusta que la iglesia tenga fans en lugar de verdaderos discípulos, jugadores en lugar de verdaderos ministros entregados al evangelio.

Pastor, ministro, líder, oveja que me lees…volvamos a ser lo que Cristo quería que fuéramos: hijos, discípulos, mártires dispuestos a darlo todo por el evangelio de Cristo. Al final del día no le vamos a dar a la gente lo que quiere, sino lo que necesita…a Cristo. Cristo no necesita ser aplaudido, no necesita ratings. Cristo fue, es y siempre será.

Reflexiones de un joven pastor…

#xionellfortyministries

viernes, 11 de octubre de 2019

Descuidos...


En la vida a veces hay cosas que se nos van de las manos, las perdemos y de momento nos preguntamos ¿qué pasó?, ¿por qué pasó esto? Lo que no sabemos es que fueron descuidos. Quiero simplemente aconsejar hoy que sea lo que tengas en tus manos, sea un ministerio, sea una relación de hijo/a, una relación de padre, sea un/a novio/a, un/a esposo/a, un amor en tu vida…cuídalo. No lo descuides. A veces no invertimos tiempo, no le recordamos a esa persona cuánto le amamos. A veces en el ministerio no invertimos tiempo en lo importante que es Dios. Hoy quiero llamar a la reflexión y preguntarles, ¿cuánto tiempo estás invirtiendo en eso que amas? A veces al tener ciertas cosas por seguras, como “estoy casado”, “estos son mis hijos”, “llevo tantos años en el ministerio” damos por sentado y no sabemos que lo estamos descuidando y lo estamos alejando porque no estamos  sacando tiempo para cuidarlo. Lo que se ama, se cuida, se invierte tiempo, se protege, se invierte en eso que se ama.

Así que hoy sencillamente cuidado con los descuidos. Cuídate de no descuidar aquello que un día amaste, aquello que un día te levantó, aquello que un día te sostuvo. Hoy sencillamente saca tiempo para aquel amigo que estuvo contigo en el peor momento y tal vez ya lo olvidaste y envíale un mensaje dándole gracias por aquel momento donde nadie estuvo y él sí estuvo. Hoy es día de sacar tiempo para invertir y cuidar cosas esenciales en nuestras vidas. No te descuides, cuídate.

lunes, 9 de septiembre de 2019

¡Maldito el hombre que confía en otro hombre! (No recibiré bendición)

En esta ocasión, quiero trabajar un aspecto que pocas veces se trabaja o no lo hemos hablado de la forma correcta. Quiero enseñarles una verdad bíblica, y es la siguiente: Dios utiliza al hombre para bendecir al hombre. Es a través de la humanidad que Dios se manifiesta y bendice a otro. 

Mientras Dios nos quiere usar para bendecir, por otro lado, el enemigo toma ventaja y nos manipula, nos influye y nos utiliza para destruir, para lacerar a otras personas. Pero Dios quiere que los hombres estén unidos, que estén en armonía. La Palabra de Dios dice que donde hay unidad, allí envía Jehová bendición y vida eterna (Salmo 133). Hay un poder en la unidad. 

Pero hay un problema, y es que a través de la gente recibimos heridas. Hemos tomado el versículo que dice: “…maldito el varón que confía en el hombre…” (Jeremías 17:5) y lo utilizamos para decir: “no tengo que confiar en el hombre”, “no puedo confiar en nadie”. Entonces, llega el punto donde estoy en una situación difícil y Dios quiere bendecirme a través de otro hombre, pero yo no recibo la bendición, porque digo: “esto es solo Dios y yo”.

Lo curioso es que citamos el versículo de Jeremías sin conocer su contexto. Jeremías le da una profecía a un pueblo idólatra, un pueblo que había puesto su confianza en falsos profetas. Profetas que le profetizaban lo que ellos querían escuchar. Dios tuvo que levantar a un hombre para decirle al pueblo: “no confíen en estos hombres”. 

Lo irónico es que la gente dice: “no puedo confiar en los hombres”, tomando este versículo como base, pero al hacerlo, están confiando en la palabra que fue dicha por un hombre. Hemos utilizado este versículo para mantener una postura egoísta. ¿Qué pasa cuando Dios quiere bendecirnos? Pero luego viene un hombre y traiciona a una mujer, y la mujer toma la postura de: “no puedo confiar en los hombres”, o viceversa, un hombre era feliz y vino una mujer y le hizo algo malo y ya cambió su perspectiva hacia las mujeres. Con estas actitudes, estamos cerrando puertas a los que sí nos pueden bendecir. 

Llegamos a decir que no confiamos en nadie. Detenemos la bendición. La Biblia, por el contrario, nos invita a amarnos los unos a los otros, a buscarnos unos a otros, nos invita a la unidad, al ósculo santo. “…Estaban todos unánimes juntos” (Hebreos 2:1). Toda la Biblia me está diciendo que seré bendecido por la mano de otro hombre. 

Mire que irónico es esto, que decimos que no confiamos en el hombre, pero vamos al médico y sin conocerlo, confiamos en él. Nos justificamos diciendo que el médico está preparado, capacitado. Pues así mismo hay gente igual de capacitada dentro de las iglesias. Yo he vivido traiciones y he traicionado a gente también. Pero no por culpa mía, usted deje de abrazar a otro que sí lo puede bendecir. Así tampoco, por culpa de otro que lo hirió a usted, no me cierre las puertas para que yo pueda bendecirlo. 

Nosotros tomamos una sola experiencia, de muchísimas más, para generalizar de la forma incorrecta. No detenga las bendiciones, es a través de su prójimo que Dios lo va a bendecir. No se encierre en esta penumbra de "Dios y yo".

Para ilustrar esto, hay una historia bien conocida, que habla de un hombre que se estaba ahogando y dijo: “Dios sálvame”. Dios le dijo que le iba a salvar. Llegó un barco, pero el hombre dijo: “no, Dios me va a salvar”, llegó un helicóptero, pero el hombre dijo: “no, Dios me va a salvar”. Luego llega una ballena, pero el hombre seguía: “no, Dios me va a salvar”. Al final, el hombre muere y llega al cielo, entonces le pregunta a Dios: “¿por qué no me salvaste?” Dios le contesta: “sí, te envié un barco, un helicóptero, hasta te envié una ballena”, el hombre se molesta y le dice a Dios: “pero tu dijiste que tú lo ibas a hacer”, y Dios le responde, “sí, pero con mis instrumentos, no los tuyos”. Nos enfocamos en que Dios tiene que mandar a un ángel, pero el ángel que tanto esperamos, puede ser nuestro prójimo.

No olvidemos que, aunque fallamos, no debemos cerrar las puertas. A veces Dios nos lleva al mismo lugar que nos hirieron, para sanarnos. Abraza la bendición, abraza el Moisés que te va a enseñar a ser un conquistador, el Elías que te va a dirigir, el Jonatán que será tu amigo. 

Sigamos uniéndonos como iglesia. Dejemos el individualismo y la desunión a un lado. Dejemos de levantar paredes, y construyamos puentes que nos unan a nuestros hermanos. 

viernes, 17 de mayo de 2019

Ministerio de soledad



Para usted pastor... 

Al ministerio pastoral yo le llamo el ministerio de la soledad.... Rodeados de muchos, pero sintiendo el abrazo de pocos. Una multitud que nos aprieta, pero solo podemos decir que la persona que menos nos esperamos, es la que nos toca y provoca lo que es experimentar la conexión que necesita el HUMANO que aceptó el reto de vestirse de pastor (título que la humanidad cree que es sinónimo de perfección).

En el pasaje de la mujer del flujo de sangre, una multitud apretaba al Maestro, pero no hubo una conexión entre ellos, pero sí con la persona que Jesús menos esperaba. 

 lo que es sentirse solo, y de cinco o seis años que llevo enviando mensaje de bendición, reflexión y confrontación por las “redes”, este es más personal, pero no porque lo esté viviendo hoy (aunque lo he vivido muchas veces), sino porque tengo muchos compañeros pastores así. 

Hoy, a usted compañero, pastor y amigo, esto es para usted... 

¡NUNCA OLVIDE QUE EL VERDADERO LIDERAZGO ES PARA MINORÍAS!

Cuando decides darlo todo, los escenarios serán de pura soledad y pocas personas.

-Solo OCHO personas entraron al arca.
-Solo CUATRO personas escaparon de Sodoma y Gomorra.
-Solo UNO se enfrentó al gigante.
-Solo UNO se enfrentó a los profetas de Baal.
-Solo TRES hebreos se negaron adorar otros dioses.
-Solo UNA mujer lavó los pies del Maestro. 
-Solo UN apóstol se quedó al lado de la cruz. 

Seguir a Jesús cuesta... seguir en pos de lo que Él quiere para nosotros, CUESTA... pero al final, SEREMOS DE LA MINORÍA que tendrá LA RECOMPENSA ETERNA.

-Reflexiones de un joven pastor


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