¿Qué amamos?
Cuando nos fijamos en una
persona...¿qué amamos? ¿La persona o sus características? A veces creemos
entender el concepto del amor pero la verdad es que la palabra amor es más
profunda de lo que creemos, de lo que imaginamos, de lo que conocemos…
Si digo amar a alguien, ¿amo
sus CUALIDADES y CARACTERÍSTICAS? o ¿SU ESENCIA? ¿Amo a la persona como tal?… El
querer es una palabra que exige y demanda, pero amar realmente es una entrega…entonces
el día que dijimos que amamos, ¿buscamos algo para NUESTRO BIENESTAR o algo que
pudiéramos entregar?…. La verdad nos enamoramos de la sonrisa, de los ojos, de
su sentido del humor, o sea de sus características, y el problema es cuando
llega la realidad, y es que esas características buenas por demás no estarán siempre,
o en algún momento estarán escasas por la razón que sea. Yo como persona si me
enamoro de las características y admiro las características, cuando las
características no se manifiestan, me frustro y rechazo, juzgo, condeno y hasta
existen decepciones porque lo que amo en la persona son sus MEJORES CARACTERÍSTICAS,
O SEA VIRTUDES. Cuando aparece la persona, LO QUE ES realmente, entonces nos
asustamos, gritamos, nos molestamos. Veamos a la persona como un teléfono móvil,
cuando lo ves por primera vez NO TIENE APLICACIONES, sencillamente es lo que es,
ni más ni menos, pero el mercadeo te hizo comprar y enamorarte de las
aplicaciones y no del móvil y he ahí donde está el problema, nuestra mente
trabaja con lo que creemos que es y no lo que es y la clave está en amar lo que
es y tratarlo por lo que es y no juzgarlo por lo que tu esperabas que fuera. Volvamos
a la persona, cuando alguien te falla, ¿cuál es tu actitud? ¿Cuál es tu trato
hacia la persona? ¿Lo tratas como lo que es, o como tu idea de lo que es? Lo que me pone a pensar es que tratamos a las
personas peor de como tratamos la falla de nuestro teléfono móvil o nuestro
auto...
Por cierto, nuestro auto se
le puede dañar mil piezas y ¿qué hacemos? ¿Le gritamos? ¿Lo golpeamos? ¿Le
damos la espalda? No verdad, porque es nuestro auto, el que a pesar de sus
fallas nos lleva y nos trae y a recorrido tanto con nosotros… creo que nuestro
mundo y relaciones serían mejor si nos miráramos como lo que somos, y amáramos
lo que somos, no enamorándonos de nuestras características que son un extra y
solo adorna la esencia nada más…
Las características o
cualidades son como las aplicaciones, se van desarrollando en el camino por
muchos factores y sencillamente, aunque sean en su mayoría buenas, la esencia
de nosotros es que fallamos, lloramos, nos frustramos, y exigimos más de lo que
damos. Si logramos amar esa esencia, que posiblemente no promete mucho, jamás
sufriremos una decepción, porque amamos lo que tenemos que amar.
Piensa un momento… tú que
dices amar… ¿Amas las características o la esencia?
¿Qué amamos?

Dejemos a un lado las características que definen a una persona.. Qué amamos? No pensemos en sus cualidades o sus talentos.. Qué nos queda?? A veces amamos la idealización que hacemos de algo o alguien... Una construcción de lo que nos parece ideal, según la percepción.. Hay allí una motivación para amar no impulsada? No obligada??
ResponderBorrarExcelente escrito
Cuando mi auto se me daña, no lo rechazo o lo desecho, porque ya no me es util. Asi son algunas relaciones, como bien menciona usted, como me fallaste, ya no me eres util, ya no hay un beneficio para mi. Excelente relexion, para confrontarnos! El amor verdaderamente cubre multitud de pecados y errores!
ResponderBorrarAmar las características FISICAS de una persona es superficial. Porque todo cambia al pasar de los años. La persona no sigue siendo la misma, obviamente. Pero lamentablemente, el ser humano siempre se acerca mas a las características..
ResponderBorrarPor lo menos yo... Veo primero eso, y al tener un tu a tu, y encontrar que la esencia de la persona es barata, fea, me alejo...
En conclusión si, puedo decir que amo la esencia..
Hay gente superficial que sigue viviendo bajo el rol de amar las características.. Y no ven lo lindo que es descubrir la esencia de la otra persona, vivir a través de sus ojos, y disfrutar de lo que el/ella disfruta.