lunes, 6 de julio de 2020

¿Únicos o fracciones?



Hace unos días estaba viendo la serie “Dark” donde, dentro de uno de los diálogos salió una expresión similar a esta. Fue inevitable ponerle pausa y que mi mente empezara a fluir, pensar y analizar. Me di cuenta que muchos de nosotros sí somos únicos, tenemos un iris único, nuestra huella dáctil es única. Nadie lo quita del tapete. En esta mentalidad “única” olvidamos que lo único de nosotros cobra vida cuando se une al cuerpo. La Biblia dice que Dios es la cabeza y nosotros somos el cuerpo. Si nosotros somos el cuerpo, somos una fracción de algo. Así que, cuando vemos las cosas desde la perspectiva correcta, nosotros realmente somos, cuando no jugamos un papel de ser y “hacer” únicos, sino dentro de nuestra creación única ser fracción. 

Aunque mientras lea esto le parezca complicado, déjeme explicarle de una forma más sencilla. La rueda de un carro es algo único, no es igual que un motor. La rueda tiene cosas diferentes al motor. Por más motor que tenga un carro, si no tiene ruedas no funciona, y viceversa. Ambos son únicos, pero el motor no se sale del carro para irse solo, no trae una predicación de sí mismo. El motor no le exige a la rueda que sea como él. El motor es el motor. El motor no se va para otro lugar, porque es una fracción de un cuerpo que es el vehículo. La rueda no se va lejos sola, porque, aunque sea única, sin el motor no funciona. Somos únicos, pero no funcionamos sin cumplir la razón por la que existimos. Existimos de forma única, pero para ser fracción. Somos únicos pero hacemos de forma fraccionaria. Hay algo mayor que se va a producir. Hay algo más grande que funciona cuando somos fracción. Dios es la cabeza y nosotros el cuerpo. 

Hoy en día existen libros, conferencias, de cómo celebrar lo ÚNICO de nosotros... pero nadie nos enseña a ser FRACCIÓN...

Quiero invitar a alguien que pueda pensar y que pueda celebrar su parte única, pero que entienda que su parte única sola no funciona. Necesitas lo único de tu prójimo. La iglesia, una compañía, relaciones, lo que sea en este mundo, sea creyente o no creyente, nada funciona de forma única. Al final todo es un cuerpo, todo es un edificio, todo es una misma unidad. Cada parte única representa una fracción de esa gran unidad. No te minimices por ser una fracción. Celébrate porque eres parte de algo más grande de forma única. Lo que cargas es único, pero no porque lo que cargues sea único significa que vas a minimizar lo único de tu prójimo. Lo necesitas. Léeme, necesitas a tu prójimo. Sólo cada parte única, uniéndose y llegando a su lugar como pequeñas fracciones, llegará a echar esta unidad a correr. La iglesia tiene que dejar de actuar de forma única. Tenemos que unirnos en fracciones y echar esto a correr.

Bendiciones…

1 comentario:

  1. Tal cual, en una de nuestras consejeria recibida de usted dijo algo nunca olvido:"Somos únicos y muy diferentes pero ahí está la belleza del cuerpo de Cristo y así nos empujamos uno a otro". Abrazo Pastor. Siempre edificante leerle.

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