Mientras iba dialogando con algunas de mis ovejas, esperando un vuelo de Tokyo a Los Ángeles, ocurrió algo en mí, que tuve que retirarme en el terminal 108 del aeropuerto Haneda en Japón.
Por muchos años, hemos clamado y pedido la “GLORIA DE DIOS” para nuestras vidas. Vamos a la iglesia, queremos sentir y ver la “GLORIA DE DIOS”. Varias veces, cantamos “Algo está cayendo aquí”, “For Your Glory”, “Como dijiste” y muchos otros temas, que nos invitan a experimentar la “GLORIA DE DIOS”. Nos motivan a abrazarla, a amarla, y de hecho, vamos a congresos y campamentos, y decimos: ¡Wow, qué gloria terrible!, ¡Qué clase de campamento!, llenamos las redes sociales y todo es… ESA EXPERIENCIA DE GLORIA.
Creo que mucho se puede decir de la “GLORIA DE DIOS”, y podríamos ir al griego y a la raíz etimológica para entenderlo, pero quiero que nos ahorremos eso ahora… Cuando hablamos de “GLORIA”, hablamos de la manifestación de un Dios, para que disfrutemos de su amor por nosotros. Para explicarte de la forma más sencilla, la diferencia entre “PRESENCIA” y “GLORIA”, te voy a dar un ejemplo. Cuando ando con mi hija, y estamos con otras personas, ellos ven y sienten la presencia de ella; pero créanme, no han visto su manifestación (gloria) cuando ella hace sus travesuras de niña jajajaja. Así es Dios, como DIOS OMNIPRESENTE, su “PRESENCIA” está en todo lugar, pero nosotros, hemos categorizado su “GLORIA” a ciertas acciones y momentos.
Definimos y decimos que Dios es grande cuando danzamos, hablamos lenguas, corremos en el Espíritu, vemos un enfermo sanarse, cuando un paralítico camina, y puedo mencionar una lista larga, y SÍ, es la MANIFESTACIÓN de Dios, SÍ, es su GLORIA, pero hoy quiero compartirte la GLORIA NO VISTA.
Yo veo la “GLORIA DE DIOS” en mis padres, que dejaban de comer para darme todo. Yo veo la “GLORIA DE DIOS” en una persona, que se detiene a ayudar a cambiar la goma a otro. Yo veo la “GLORIA DE DIOS” en mi esposa, como ama y cuida a nuestros hijos, aun sin fuerzas. En una oveja que no tiene dinero, y aun así, bendice a otro. En amistades que dan la vida por uno. Veo la “GLORIA DE DIOS” cuando observo la capacidad de perdonar las faltas. Veo la “GLORIA DE DIOS” en un niño que intenta ayudar, aun sin poder. Veo la “GLORIA DE DIOS” en una abuela, que no tiene fuerzas, pero prende la olla para cocinarle a toda la familia. Veo la “GLORIA DE DIOS” cuando veo uno que no profesa mi misma religión, y me ama. Veo la “GLORIA DE DIOS” cuando encuentro gente que crea puentes y derriba murallas. Veo la “GLORIA DE DIOS” cuando no hay avaricia ni competencia en los corazones. Veo la “GLORIA DE DIOS” cuando un pastor crece junto a su congregación. Veo la “GLORIA DE DIOS” cuando la gente está más pendiente en lo que puede hacer por otros, que esperando y exigiendo que hagan algo por ellos. Veo la “GLORIA DE DIOS” cuando puedo perdonar y ser perdonado. Veo la “GLORIA DE DIOS”...
Los discípulos llamaban “GLORIA” a los milagros, pero Jesús llamaba “GLORIA” a amar al prójimo.
No se trata de que la iglesia de antes viera más gloria que la de ahora, y que olvidemos “QUÉ ES LA GLORIA”. Cuando cayó el Espíritu Santo, dice al final del capítulo 2 de Hechos, que todos tenían LAS COSAS EN COMÚN. La iglesia se enfocó en la llenura y olvidó el por qué de la llenura: UNIDAD.
SÍ hay GLORIA, SÍ hay un DIOS, pero comienza a verlo mas allá de un momento litúrgico; comienza a verlo en su mayor creación: TU PRÓJIMO.
Al final, un acto de amor, que es la esencia de Dios, no es otra cosa, que “SU GLORIA”.

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